El sector ha registrado caídas en la producción y exportación, atribuidas directamente al complejo escenario comercial norteamericano. Durante el primer año del regreso de Donald Trump a la presidencia, la industria automotriz en Puebla resintió el efecto de los aranceles, con una caída conjunta en las exportaciones de Volkswagen y Audi cercana al 20% en los primeros once meses de 2025. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) afirmó que los aranceles, como el del 25% sobre el acero y el aluminio, marcarán el rumbo del sector en 2026 y que “peleará” por su eliminación total durante la revisión del T-MEC. El nuevo presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), José Medina Mora, ha adoptado una postura pragmática, asegurando que trabajará con el gobierno para lograr las “mejores condiciones arancelarias”, aunque reconoció que los aranceles “llegaron para quedarse”.

A esta tensión comercial se suma la amenaza de Trump de imponer un arancel adicional del 5% a las exportaciones mexicanas si no se cumple con el Tratado de Aguas de 1944, lo que añade otra capa de complejidad a la relación bilateral. La industria de vehículos pesados también reportó una contracción en su producción, citando la incertidumbre arancelaria como un factor clave que frena la inversión y la planeación a largo plazo.