La justificación del gobierno se basa en cifras contundentes: las importaciones de autos ligeros crecieron un 34% en los últimos dos años, pasando de 349 mil a 627 mil unidades. Este contexto ha generado la pérdida de más de 300 mil empleos en el sector.

La AMIA descartó un impacto inflacionario significativo, argumentando que "la misma competencia autorregula los precios". Sin embargo, la medida llega en un momento de cautela para el sector. Juan Carlos López Villarreal, presidente del Consejo de Administración del Grupo Industrial Saltillo (GIS), señaló que la incertidumbre en torno a la próxima revisión del T-MEC en 2026 es un reto mayúsculo, y que la renovación del tratado es crucial para el futuro de la industria. Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, mencionó específicamente a empresas como General Motors en Coahuila como una de las que se busca proteger con esta política.