Según la Secretaría de Economía, la medida responde a un desequilibrio comercial insostenible, donde México importa diez veces más de lo que exporta a la región asiática.

Sectores como el automotriz, acero, textil, calzado y juguetes han visto un aumento desmedido de importaciones en los últimos dos años, con incrementos que van del 12.4% al 34%. La nueva regulación, aprobada por el Senado como una reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (LIGIE), contempla aranceles de hasta 50% para autos y autopartes, y 30% para juguetes. La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la medida, asegurando que no busca “enemistad con ningún país” y estimando un impacto inflacionario mínimo de 0.2%. La reacción de la industria ha sido mixta. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) expresó su total acuerdo, argumentando que la medida apoya al mercado interno y da confianza a quienes invierten en el país. Por otro lado, el Consejo de Empresas Globales, aunque reconoció los objetivos, subrayó la importancia de una “implementación inteligente, flexible y revisable” que considere la dependencia de insumos importados y evite afectar las cadenas de suministro. China, por su parte, calificó la decisión como “proteccionismo” que va en contra de la globalización económica.