El sector automotriz, pilar de la economía mexicana, se encuentra particularmente afectado. En la Región Sureste de Coahuila, las "presiones arancelarias" han contribuido a una caída en la producción. A esto se suma la nueva política del gobierno mexicano que impondrá aranceles de hasta 50% a autos y autopartes de países como China, una medida que, si bien es apoyada por la AMIA para crear un "piso parejo", genera preocupación en la cadena de suministro. De manera similar, el sector metalmecánico de Puebla advierte que la imposición de aranceles del 25% amenaza con restarle competitividad frente a otros proveedores de América del Norte, obligando a las empresas a absorber costos y operar con márgenes más estrechos. La industria del juguete también ha expresado su inquietud ante la reforma a la LIGIE, que establece un arancel del 30% a varios tipos de juguetes. El presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (AMIJU), Miguel Ángel Martín González, señaló que, aunque apoya las políticas proteccionistas, el sector no es autosuficiente en insumos plásticos, muchos de los cuales son importados.

Esta situación crea una paradoja donde los aranceles para proteger a la industria nacional podrían, a su vez, encarecer su producción y afectar su viabilidad, especialmente ante la incertidumbre generada por la "guerra arancelaria".