El gobierno federal y legisladores han justificado la imposición de nuevos aranceles como una medida crucial para proteger aproximadamente 350,000 empleos en industrias estratégicas. Esta defensa se enmarca en el “Plan México”, una estrategia más amplia para reducir la dependencia de proveedores extranjeros y fomentar la reindustrialización con contenido nacional. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el presidente de la Comisión de Economía del Senado, Emmanuel Reyes Carmona, han sido las voces principales en la defensa de esta política. Ebrard argumentó que actuar a tiempo es fundamental para evitar la pérdida de empleos a futuro, citando la preocupación de la presidenta Claudia Sheinbaum. “Si no tomamos medidas ahorita, entonces, dentro de un año la pregunta sería: ¿cómo vamos a crear esos 350 mil empleos?
Ya los habríamos perdido”, declaró Ebrard.
La medida busca combatir prácticas desleales de comercio, como la venta a precios por debajo de inventario o costos de producción, para asegurar un “piso parejo”. Por su parte, Reyes Carmona enfatizó que la reforma busca fomentar la sustitución de importaciones y proteger a sectores productivos frente a distorsiones del comercio internacional, destacando el caso de la industria del calzado en León, Guanajuato, como un ejemplo de competencia desleal que necesita ser contrarrestada. El gobierno también ha señalado que esta política se complementa con la creación de 15 Polos de Desarrollo Económico, que iniciarán obras en 2026 para concentrar inversiones en sectores clave y fortalecer las cadenas productivas internas.
En resumenEl gobierno mexicano defiende los nuevos aranceles como una acción preventiva y necesaria para salvaguardar 350,000 empleos, combatir el comercio desleal y fortalecer la industria nacional, alineándose con los objetivos del 'Plan México' de reindustrialización.