Según Automotive News, Audi detuvo de manera inmediata las entregas a Estados Unidos como respuesta directa al arancel.

Aunque su red de concesionarios cuenta con inventario para aproximadamente dos meses, las unidades que ya se encontraban en puertos estadounidenses permanecerán retenidas.

La situación es particularmente compleja para modelos como el Audi Q5, producido en México, ya que la marca no está integrada al T-MEC, lo que la deja expuesta al gravamen.

De manera similar, un portavoz de Jaguar Land Rover declaró a Bloomberg que la compañía pausó sus importaciones mientras diseña planes a mediano y largo plazo. El nuevo director ejecutivo de Volvo, Håkan Samuelsson, advirtió que el proceso de globalización “está siendo desmantelado” y que la era de vender el mismo vehículo en todos los mercados ha terminado, obligando a las empresas a adoptar modelos con mayor autonomía regional para sobrevivir en un entorno comercial fragmentado. Volkswagen también se ha visto afectado, anunciando el cierre de su planta en Dresde, Alemania, en parte por la debilidad de las ventas en Norteamérica impactadas por los aranceles.