Por su parte, la industria del bourbon estadounidense también enfrenta desafíos.

Jim Beam, el mayor fabricante del país, anunció una pausa de un año en la producción en su planta principal de Clermont, Kentucky. Analistas citan los aranceles de Trump como un factor económico relevante, ya que la reacción negativa en mercados como Canadá ha frenado las exportaciones de whisky estadounidense, que disminuyeron aproximadamente un 9% desde 2024. A esto se suma un cambio en los hábitos de consumo, con una preferencia creciente por bebidas de mayor gama y una menor demanda de marcas más económicas como Jim Beam White Label.