Jaguar Land Rover adoptó una postura similar, calificando a Estados Unidos como un mercado “clave” y pausando los envíos mientras diseña planes a mediano y largo plazo.

Håkan Samuelsson, director ejecutivo de Volvo, advirtió durante la asamblea general de la compañía que el proceso de globalización “está siendo desmantelado”. Explicó que la era de vender un mismo vehículo en todos los mercados ha terminado y que la supervivencia dependerá de la capacidad de adaptarse a un entorno comercial fragmentado, apostando por una mayor autonomía regional con fábricas y cadenas de suministro propias en Europa, Estados Unidos y China. Esta reacción en cadena evidencia el profundo impacto de los aranceles en las cadenas de suministro globales y la vulnerabilidad de las marcas sin producción local en Estados Unidos.