Ganaderos estadounidenses han expresado su frustración ante lo que consideran una política comercial perjudicial para sus intereses.

Tras declarar que la carne de res era “demasiado cara”, la administración Trump anunció planes para cuadruplicar las importaciones de carne argentina con aranceles bajos y eliminó las tarifas previamente impuestas a la carne de res brasileña. Estas medidas provocaron una caída del 21% en los futuros del ganado de engorde en poco más de un mes, afectando las ganancias de los productores. Gary Vetter, un agricultor de Iowa, expresó su sentir: “Sigo siendo partidario de Trump.

Simplemente no me siento feliz por serlo”.

En contraste, en otros sectores como el arrocero, la presión es para aumentar la protección.

Meryl Kennedy, directora ejecutiva de un molino de arroz en Luisiana, solicitó directamente al presidente intensificar los aranceles contra países como India, Tailandia y China, acusándolos de inundar el mercado estadounidense con arroz barato. Trump se mostró receptivo a la petición, instruyendo a su equipo a revisar la situación, en un contexto donde ya existen aranceles del 50% sobre todas las exportaciones de la India desde agosto.