La medida también genera escepticismo sobre si será un incentivo suficiente para que las automotrices chinas instalen plantas en México. Expertos como Alberto Bustamante, de la Agencia Nacional de Proveedores del Sector Automotriz, consideran que estas empresas esperarán a tener más claridad sobre la revisión del T-MEC en el segundo semestre de 2026 antes de comprometer inversiones de tal magnitud, las cuales requieren un volumen de producción anual de aproximadamente 150,000 unidades para ser rentables. Mientras tanto, una alternativa para las marcas chinas es mantener alianzas con fabricantes ya establecidos en México, como General Motors, Ford y Stellantis, para importar vehículos bajo sus cuotas libres de arancel.