El 4 de marzo se activaron aranceles adicionales a importaciones mexicanas, lo que generó inestabilidad en los mercados financieros, incluyendo una "revuelta" en el mercado de bonos estadounidense. Organismos como la CANACINTRA y la ANIERN han reportado que estas medidas provocaron despidos masivos y el cierre de empresas en regiones industriales clave como Coahuila y Ciudad Juárez, describiendo el 2025 como uno de los años más complejos para el sector. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) también alertó que los aranceles, sumados a carencias en infraestructura y energía, están obstaculizando la llegada de nuevas inversiones a México.
La próxima revisión del T-MEC en 2026 es vista como un momento decisivo.
Existe el temor de que el tratado sea abrogado y reemplazado por acuerdos bilaterales, lo que incrementa la percepción de riesgo. La COPARMEX ha señalado que este clima de incertidumbre es el principal desafío para la economía, por encima de los factores financieros, y ha urgido a reorientar las decisiones públicas para fortalecer el Estado de Derecho y generar confianza. La revisión del tratado se perfila como un evento crucial que definirá las reglas del comercio en Norteamérica y el futuro de la competitividad regional.













