La nueva moratoria sobre los semiconductores, componentes clave para toda la industria electrónica, es una noticia positiva que permite a las empresas tecnológicas planificar estrategias para mitigar el impacto una vez que las tarifas entren en vigor. En respuesta a las presiones comerciales, Apple ha intensificado sus esfuerzos para reducir la dependencia de la manufactura china. La compañía ha anunciado una inversión histórica de 500,000 millones de dólares en Estados Unidos, destinada a la creación de centros de datos y al apoyo de empresas locales. Además, en colaboración con su socio TSMC, ha aumentado la producción de semiconductores en las plantas de Arizona, con planes de fabricar allí procesadores de última generación a mediano y largo plazo. Estas acciones buscan fortalecer la cadena de suministro en suelo norteamericano y alinearse con la política de 'made in USA', aunque la fabricación completa de productos como el iPhone en Estados Unidos sigue siendo inviable en términos económicos.