Cada vehículo enviado desde territorio mexicano al mercado estadounidense enfrenta la tasa arancelaria más alta, lo que encarece el producto y compromete la rentabilidad.

Un informe provisional del Grupo Volkswagen detalla que el costo de 2,100 millones de euros incluye no solo el pago directo de las tarifas, sino también pérdidas por el deterioro en la valuación de inventarios y mayores provisiones para garantías. La situación ha generado preocupación en el sector laboral de Puebla. La Confederación Sindical Republicana (CSR) ha advertido sobre el riesgo de un recorte de personal en la planta de Volkswagen, ya que cualquier ajuste en la armadora tiene un efecto dominó en la extensa red de empresas proveedoras de la región. El dirigente Constantino Sánchez Díaz expresó que “cuando le pega a la armadora, a las proveedoras también les pega”, subrayando el impacto en un ecosistema industrial completo que depende de la estabilidad de la planta. Aunque hasta noviembre no se habían concretado despidos masivos, el riesgo de ajustes de personal se mantiene latente ante la presión sobre los costos de producción.