El sector acerero mexicano enfrenta una crisis agravada por la competencia de las importaciones chinas, consideradas desleales debido a subsidios estatales, y por los efectos de una política arancelaria global volátil. Esta situación ha llevado al gobierno mexicano a imponer aranceles de hasta el 50% a productos siderúrgicos de países sin tratado comercial, principalmente China, en un esfuerzo por proteger a una industria nacional ya debilitada por el cierre de Altos Hornos de México (AHMSA). La Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) ha denunciado que la competencia con China es desigual, describiéndola como una lucha de "empresas contra un Estado". Según Ezequiel Tavernelli, presidente de Alacero, el excedente de capacidad de producción de acero en China, que podría superar los 720 millones de toneladas para 2027, presiona a los mercados globales y fomenta prácticas predatorias. Esta problemática no es exclusiva de México; países como Brasil y Colombia también han adoptado medidas arancelarias para proteger sus industrias locales.
En México, la situación se ha visto exacerbada por la crisis de AHMSA, cuyo cierre ha dejado un vacío en la producción nacional y ha agravado la contracción del sector.
Informes indican que las exportaciones de acero hacia Estados Unidos, el principal cliente de México, se han desplomado, y empresas como Ternium, Deacero y ArcelorMittal han tenido que reajustar personal. Juan Antonio Reboulen, de Deacero, describe el panorama como una "tormenta perfecta", donde el sector enfrenta simultáneamente la falta de acceso al mercado estadounidense y un aumento de las importaciones asiáticas en México. La defensa arancelaria es vista como una medida necesaria para nivelar el campo de juego y evitar una mayor "desindustrialización" en la región.
En resumenEl sector acerero de México atraviesa una profunda crisis, presionado por la competencia desleal de las importaciones chinas subsidiadas y la caída de las exportaciones. En respuesta, México ha implementado aranceles proteccionistas, mientras la industria, afectada también por el cierre de AHMSA, lucha por sobrevivir en un mercado global distorsionado.