En México, la situación se ha visto exacerbada por la crisis de AHMSA, cuyo cierre ha dejado un vacío en la producción nacional y ha agravado la contracción del sector.

Informes indican que las exportaciones de acero hacia Estados Unidos, el principal cliente de México, se han desplomado, y empresas como Ternium, Deacero y ArcelorMittal han tenido que reajustar personal. Juan Antonio Reboulen, de Deacero, describe el panorama como una "tormenta perfecta", donde el sector enfrenta simultáneamente la falta de acceso al mercado estadounidense y un aumento de las importaciones asiáticas en México. La defensa arancelaria es vista como una medida necesaria para nivelar el campo de juego y evitar una mayor "desindustrialización" en la región.