México impuso aranceles de hasta el 50% a diversos productos de acero chinos y ratificó un gravamen general del 25% a las importaciones siderúrgicas desde agosto de 2023. Por su parte, Brasil adoptó un arancel del 25% hasta 2026, mientras que Colombia fijó tasas de entre 14.5% y 30% para proteger su producción.

La preocupación no se limita al acero como materia prima, sino también al “acero indirecto” contenido en productos manufacturados como vehículos y electrodomésticos, lo que es visto como un riesgo de “desindustrialización” para Latinoamérica.