El Gobierno de México ha oficializado la imposición de nuevos aranceles, que varían entre el 5% y el 50%, a 1,463 fracciones de productos provenientes de países con los que no se tiene un tratado comercial. Esta medida proteccionista, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, forma parte integral del 'Plan México' y busca fortalecer la industria nacional frente a lo que la autoridad considera distorsiones comerciales y una alta dependencia de las importaciones. Según la Secretaría de Economía (SE), la modificación arancelaria tiene como objetivo principal “salvaguardar cerca de 350 mil empleos en el País en sectores sensibles como calzado, textiles, vestido, acero y automotriz”. Además, la estrategia pretende elevar el contenido nacional en las cadenas productivas al 15%, incentivando el reemplazo de insumos importados por componentes desarrollados en México y reforzando el programa 'Hecho en México'.
Los sectores afectados son diversos e incluyen industrias clave como la automotriz, siderúrgica, plásticos, electrodomésticos, juguetes, muebles y calzado, entre otros.
La medida ha sido interpretada por analistas como un reposicionamiento estratégico de México en vísperas de la revisión del T-MEC y ha tenido una recepción positiva en el mercado de valores, donde la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) registró uno de sus mejores años, en parte, por el optimismo generado por esta reforma. La SE ha insistido en que los aranceles no se dirigen a un país en particular, sino que buscan crear un piso más parejo para la producción nacional y fomentar la reindustrialización soberana y sostenible.
En resumenComo parte del 'Plan México', el gobierno mexicano aplicó aranceles de hasta 50% a 1,463 productos de países sin tratado comercial para proteger unos 350,000 empleos en sectores clave y aumentar el contenido nacional, una medida que busca corregir distorsiones comerciales y reducir la dependencia de importaciones.