Los sectores afectados son diversos e incluyen industrias clave como la automotriz, siderúrgica, plásticos, electrodomésticos, juguetes, muebles y calzado, entre otros.

La medida ha sido interpretada por analistas como un reposicionamiento estratégico de México en vísperas de la revisión del T-MEC y ha tenido una recepción positiva en el mercado de valores, donde la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) registró uno de sus mejores años, en parte, por el optimismo generado por esta reforma. La SE ha insistido en que los aranceles no se dirigen a un país en particular, sino que buscan crear un piso más parejo para la producción nacional y fomentar la reindustrialización soberana y sostenible.