Por otro lado, estudios recientes presentados en la conferencia ASSA 2026 y reportados por el Wall Street Journal cuestionan esta correlación directa.

Dichos análisis sugieren que el efecto de los aranceles en los precios ha sido limitado o incluso inverso, ya que tienden a afectar negativamente la demanda, enfriando el consumo y moderando así la inflación. Esta visión postula que, aunque los aranceles generan incertidumbre y debilitan al dólar, su capacidad para disparar la inflación ha sido sobrestimada, al menos en el contexto económico reciente.

Este debate subraya la complejidad del fenómeno, donde los aranceles no solo actúan como un factor de costo, sino también como un depresor de la actividad económica, generando un equilibrio delicado que los bancos centrales deben monitorear cuidadosamente.