El principal atractivo de los vehículos chinos ha sido su precio competitivo, una ventaja que ahora se ve amenazada por el nuevo arancel. Según Armando Soto, director de la consultoría Kaso y Asociados, el diferencial de precios entre los autos chinos y los fabricados en México o importados de otros países rondaba entre el 20% y 27%. “Con el arancel se cierra esa brecha y ya estarían compitiendo en condiciones similares al resto de las marcas”, indicó. El sector automotriz en estados como Sonora ya resiente la presión por los altos costos operativos derivados de estas políticas. La medida busca proteger a la industria nacional y a las plantas ensambladoras ya establecidas, pero también podría limitar las opciones para los consumidores y generar presiones inflacionarias en el segmento de vehículos nuevos.