Las expectativas sobre las políticas monetarias de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y del Banco de México (Banxico) fueron un factor clave en el comportamiento de los mercados. Mientras la postura restrictiva de la Fed fortalece al dólar, se anticipa que Banxico continuará con su ciclo de recortes de tasas, lo que añade presión al peso mexicano. La fortaleza del dólar estadounidense se vio impulsada por una "posición más restrictiva por parte de la Reserva Federal". Las minutas de la reunión de septiembre de la Fed mostraron que los funcionarios, aunque consideraron justificado un recorte de tasas por los riesgos en el mercado laboral, se mantuvieron cautelosos ante una "inflación obstinada". Pese a ello, los operadores anticipan recortes de 25 puntos base en octubre y diciembre.
En México, el panorama es de una mayor flexibilización monetaria.
La minuta del más reciente encuentro de Banxico reveló que la junta de gobierno seguirá evaluando "disminuciones adicionales a la tasa referencial", tras haberla reducido en septiembre por décima ocasión consecutiva. La inflación de septiembre, que aceleró menos de lo previsto, fortaleció los argumentos para que la autoridad monetaria continúe con los recortes. Analistas de Kapital Grupo Financiero estiman que "Banco de México realizará dos recortes más en la tasa de fondeo en este año", lo que llevaría la tasa a cerrar 2025 en 7.00%. Esta divergencia en las políticas monetarias, con una Fed más cautelosa y un Banxico con sesgo a la baja, contribuye directamente a la depreciación del peso frente al dólar.
En resumenLa política monetaria de los bancos centrales fue un motor clave del mercado. La postura restrictiva de la Fed impulsó al dólar, mientras que las crecientes expectativas de que Banxico seguirá recortando su tasa de interés ejercieron presión sobre el peso mexicano.