El fabricante de automóviles de lujo Ferrari sufrió la peor caída bursátil de su historia en los mercados de Nueva York y Milán, después de que sus proyecciones financieras para el final de la década fueran consideradas "decepcionantes" por los analistas e inversionistas. Ni el anuncio de la tecnología para su primer modelo eléctrico, el "Elettrica", pudo evitar que Ferrari viviera una jornada negra en la bolsa. Las acciones de la compañía se desplomaron casi un 15% en la Bolsa de Nueva York, cerrando en poco más de 407 dólares, y más de un 14% en Milán. Durante su evento Capital Markets Day, Ferrari actualizó sus previsiones, esperando ingresos de al menos 7,100 millones de euros en 2025 y 9,000 millones para 2030.
Sin embargo, estas cifras cayeron por debajo de las expectativas. El analista de RBC Capital, Tom Narayan, señaló que la estimación de ganancias para 2030 estuvo "muy por debajo de la tasa de crecimiento que Ferrari proyectó en 2022". La firma de investigación CFRA rebajó la calificación de las acciones a "venta" y redujo su precio objetivo de 475 a 350 dólares, citando preocupaciones sobre una desaceleración del crecimiento.
El director ejecutivo, Benedetto Vigna, defendió las proyecciones afirmando: "No podemos comprometernos con algo que no podemos lograr".
A pesar del pesimismo, otros analistas como los de JPMorgan y Deutsche Bank se mantuvieron optimistas, citando la fuerte demanda que supera la oferta y mejorando la recomendación a "compra".
En resumenFerrari experimentó su peor día en bolsa desde su salida a los mercados, con caídas de dos dígitos en Nueva York y Milán. La causa fue una guía de ganancias a largo plazo que no cumplió con las altas expectativas de los analistas, eclipsando la presentación de su futuro vehículo eléctrico.