El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su intención de imponer un arancel adicional del 100% a todas las importaciones provenientes de China a partir del 1 de noviembre, una medida que intensifica drásticamente el conflicto comercial entre las dos mayores economías del mundo. Esta amenaza, sumada a la imposición de controles sobre la exportación de software crítico, fue presentada como una represalia directa a la decisión de Pekín de ampliar sus restricciones a la exportación de tierras raras y otros materiales estratégicos. La declaración de Trump, realizada a través de su red social Truth Social, tomó por sorpresa a los mercados, que reaccionaron con un desplome generalizado. En su publicación, el mandatario señaló: “A partir del 1º de noviembre (o antes, dependiendo de cualquier otra acción o cambio tomado por China), Estados Unidos impondrá un arancel de 100 por ciento a China, sobre cualquier arancel que estén pagando actualmente”.
La tensión escaló a tal punto que Trump también mencionó que “ahora parece que no hay razón” para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, como estaba previsto.
El conflicto se centra en el dominio de China sobre las tierras raras, ya que el país asiático produce más del 90% de estos minerales procesados, que son cruciales para industrias de alta tecnología como la fabricación de vehículos eléctricos, motores de aviación y sistemas de defensa. La medida de Pekín fue calificada por Trump como una acción “muy hostil” que mantiene “como rehén a la economía mundial”, justificando así una respuesta contundente que reaviva el temor a una guerra comercial global sin precedentes.
En resumenLa amenaza de aranceles del 100% por parte de Trump representa una escalada sin precedentes en la guerra comercial, provocando una aversión al riesgo generalizada que afectó negativamente a los mercados de acciones, divisas y materias primas a nivel global.