El cierre parcial de operaciones del gobierno de Estados Unidos, que ya se extiende por once días, se ha consolidado como un factor persistente de incertidumbre que afecta la confianza de los inversionistas y contribuye a la volatilidad de los mercados. Aunque eclipsado momentáneamente por la escalada comercial con China, el estancamiento político en Washington es una fuente de riesgo subyacente. La analista Gabriela Siller Pagaza, de Grupo Financiero BASE, vinculó directamente la inestabilidad del tipo de cambio con esta situación, afirmando que “el tipo de cambio se ha mantenido con volatilidad debido a la incertidumbre sobre cuánto durará el cierre del gobierno de Estados Unidos”. La falta de una resolución a corto plazo agrava el problema, ya que se informó que el Senado no se reuniría hasta el martes 14 de octubre, lo que garantiza que la parálisis administrativa se prolongue al menos hasta esa fecha.
Este escenario de incertidumbre política interna ha tenido efectos tangibles en diferentes clases de activos.
Por un lado, fue citado como un elemento que contribuyó a la relativa calma en los mercados bursátiles durante la mayor parte de la semana, antes de que las noticias sobre China provocaran la fuerte caída del viernes. Por otro lado, la persistencia de este riesgo ha impulsado la demanda de activos de refugio. Específicamente, se menciona que el alza en el precio de la onza de oro, que volvió a superar los 4,000 dólares, se debe en parte a que los inversionistas buscan seguridad ante los riesgos derivados del cierre gubernamental.
En resumenEl prolongado cierre del gobierno estadounidense funciona como un lastre para los mercados, generando incertidumbre que afecta la cotización de divisas como el peso mexicano. Además, fomenta un ambiente de aversión al riesgo, impulsando el valor de activos refugio como el oro y dejando a los mercados más vulnerables a otros choques geopolíticos.