Los metales preciosos registraron una semana negativa, interrumpiendo una prolongada racha de ganancias, debido a una toma de utilidades por parte de los inversionistas. Tanto el oro como la plata retrocedieron después de haber alcanzado niveles récord impulsados por la demanda de activos de refugio ante la incertidumbre geopolítica. El oro cerró la semana en 4,098 dólares por onza, con una caída del 3.62%, poniendo fin a una racha de nueve semanas consecutivas al alza en las que había acumulado un avance del 27.44%. La caída se atribuyó a que los inversionistas decidieron capitalizar las ganancias tras el máximo histórico de 4,381 dólares por onza alcanzado el 20 de octubre. El retroceso más pronunciado ocurrió el martes, cuando el metal precioso perdió un 5.3% en un solo día, su mayor caída diaria desde agosto de 2020. Por su parte, la plata descendió un 6.51% en la semana, cerrando en 48.54 dólares por onza, también después de nueve semanas de avances que sumaron una ganancia del 36.63%.
Los analistas consideran esta corrección como un ajuste técnico tras una escalada sostenida.
Antonio Montiel, de ATFX Education, señaló que aunque el oro atravesó una fase de corrección, “la recuperación actual sugiere que la demanda de activos de protección continúa siendo sólida”. A pesar de la caída semanal, algunos analistas sostienen una visión alcista a largo plazo para el oro, especialmente después de que Estados Unidos “armó” el dólar mediante sanciones a Rusia, lo que ha llevado a varios bancos centrales a comprar oro como activo de reserva alternativo.
En resumenEl oro y la plata vieron interrumpida su racha alcista de nueve semanas, cerrando con caídas significativas debido a una toma de utilidades. Este ajuste técnico se produce después de que ambos metales alcanzaran máximos históricos, aunque la demanda subyacente de activos de refugio parece mantenerse sólida.