La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) experimentó una jornada de alta volatilidad, alcanzando un nuevo máximo histórico para luego registrar un significativo retroceso. Este comportamiento refleja tanto el optimismo previo en los mercados emergentes como la influencia de los resultados corporativos en Estados Unidos y la toma de beneficios por parte de los inversionistas. El mercado de capitales mexicano vivió una jornada histórica cuando su principal indicador, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), superó las 63,000 unidades, estableciendo un nuevo máximo de cierre en 63,352.85 puntos y un hito intradiario de 63,540.28 unidades. Este avance fue impulsado por el repunte de empresas de alta bursatilidad como Orbia y Grupo México, acumulando un rendimiento del 27.95% en lo que va de 2025, según señaló Enrique Covarrubias, director de Análisis Económico de Actinver. Sin embargo, el optimismo fue de corta duración. Al día siguiente, el IPC rompió una racha de tres sesiones de ganancias y retrocedió un 0.73% para cerrar en 62,889.86 unidades. Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, explicó que la caída se debió a una jornada de pérdidas a nivel global, catalizada por “resultados negativos de emisoras del sector tecnológico importantes como Microsoft y Meta el miércoles tras el cierre”. Esta corrección fue liderada por una toma de beneficios, afectando a 25 de las 35 principales emisoras del índice.
Las mayores bajas fueron para Orbia (-5.75%), Grupo Financiero Inbursa (-3.64%), Grupo Aeroportuario del Centro (-3.52%) y Grupo Aeroportuario del Pacífico (-3.17%).
Este episodio subraya la fuerte interconexión del mercado mexicano con el estadounidense y su vulnerabilidad a los resultados y la confianza en el sector tecnológico global.
En resumenLa BMV alcanzó un récord histórico impulsado por el optimismo local, pero retrocedió rápidamente debido a una toma de beneficios y a los resultados negativos de las tecnológicas en Wall Street. La volatilidad evidenció la fuerte conexión del mercado mexicano con el entorno financiero global, particularmente con el sector tecnológico de Estados Unidos.