El oro retomó su brillo en los mercados de materias primas, alcanzando precios no vistos desde finales de octubre. El metal dorado se vio impulsado por una combinación de factores, incluyendo la debilidad del dólar, la expectativa de recortes de tasas de interés y una fuerte demanda sostenida por parte de los bancos centrales a nivel mundial. El precio de la onza de oro cerró la sesión cotizando en 4,127 dólares, con una ganancia de 0.28%, aunque durante la jornada llegó a un máximo de 4,149 dólares. Este repunte se produce en un contexto donde los datos económicos débiles de Estados Unidos, como las pérdidas de empleos, han fortalecido la idea de que la Reserva Federal bajará sus tasas de interés, lo que debilita al dólar y reduce el costo de oportunidad de mantener oro. Además, el metal precioso actúa como un activo de refugio ante la incertidumbre. Un pilar fundamental para el mercado del oro sigue siendo la demanda de los bancos centrales. Se informó que el Banco Popular de China realizó compras de oro por duodécimo mes consecutivo en octubre, una señal de que la demanda oficial se mantiene robusta.
Las adquisiciones netas oficiales en el tercer trimestre sumaron aproximadamente 220 toneladas, un 28% más que el trimestre anterior.
Ante este panorama, las previsiones se han vuelto más audaces; J.P.
Morgan Private Bank estima que el oro podría alcanzar entre 5,200 y 5,300 dólares por onza hacia fines de 2026, lo que representaría una subida superior al 25% desde los niveles actuales.
En resumenEl oro registró ganancias significativas, superando los 4,100 dólares por onza, su nivel más alto en semanas. El alza fue impulsada por la expectativa de recortes de tasas en EE. UU., un dólar más débil y la continua y robusta demanda de oro por parte de bancos centrales como el de China.