Específicamente, la incertidumbre sobre su próxima decisión mantiene presionado al tipo de cambio peso-dólar. Recientemente, las probabilidades de que el banco central estadounidense realice un recorte de tasas en su reunión de diciembre cayeron drásticamente. Según datos de FactSet basados en encuestas a economistas, esta probabilidad pasó de un casi seguro 97% a tan solo un 22%.
Este cambio tan abrupto en las expectativas del mercado es significativo, ya que indica que los analistas ahora prevén que la Fed mantendrá una postura monetaria restrictiva por un periodo más prolongado. Una política de tasas de interés más altas en Estados Unidos tiende a fortalecer al dólar, ya que los activos denominados en esa moneda se vuelven más atractivos para los inversionistas globales. Como consecuencia directa, las monedas de mercados emergentes, como el peso mexicano, tienden a debilitarse, lo que explica en parte la presión observada sobre la divisa nacional a finales de noviembre.












