Una llamada telefónica entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, culminó en un importante pacto comercial que generó una ventana de calma diplomática. Este avance fue interpretado por los mercados como una señal de distensión que ayudó a reducir el nerviosismo e impulsar el apetito por el riesgo. El acuerdo, que según las fuentes fue propiciado por una iniciativa de Xi Jinping, fue visto como un esfuerzo estratégico de ambas potencias para estabilizar una relación bilateral que se había vuelto cada vez más tensa. Uno de los pilares del pacto fue la suspensión mutua de aranceles y el compromiso de China de comprar millones de toneladas de soya, lo que representa un alivio tangible para los agricultores estadounidenses, un sector clave para la base política de Trump.
Él mismo calificó el acuerdo como "importante" y con un "impacto agrícola inmediato".
Otro punto crucial del acuerdo implícito fue la discusión sobre el sector tecnológico.
Se planteó la posibilidad de permitir que la empresa estadounidense Nvidia venda chips avanzados de IA a China, un movimiento que podría redefinir la competencia geopolítica en este campo. Este "avance diplomático" o "distensión diplomática" fue citado en múltiples análisis como uno de los factores que contribuyeron al sentimiento positivo en Wall Street, permitiendo que las grandes empresas tecnológicas lideraran el repunte bursátil del lunes.
En resumenUn pacto comercial estratégico entre Estados Unidos y China, que abarca desde la agricultura hasta la alta tecnología, sirvió para calmar las tensiones entre las dos mayores economías del mundo. Esta distensión fue un factor clave que contribuyó a mejorar el sentimiento de los inversionistas y a impulsar el rally en los mercados de valores globales.