Un informe del Departamento de Comercio mostró que las ventas minoristas aumentaron un 0.2% en septiembre, una cifra por debajo del 0.4% esperado por los economistas. Este dato, que representa el nivel más bajo en cuatro meses, fue interpretado como una señal de desaceleración en el consumo. Adicionalmente, se informó que la confianza del consumidor bajó en noviembre, lo que añade otra capa de preocupación sobre la fortaleza de la demanda interna. Por otro lado, el índice de precios al productor repuntó en septiembre, avanzando en línea con las estimaciones, pero la serie de datos en su conjunto no alteró la opinión predominante en los mercados. Los inversionistas concluyeron que esta evidencia de una economía menos robusta sería suficiente para que la Fed procediera con su tercer recorte de tasas de interés del año en su reunión de política monetaria programada para el 10 de diciembre, lo que impulsó el apetito por el riesgo y debilitó al dólar.