Este fortalecimiento se enmarca en un contexto de debilidad global del dólar, ante las crecientes apuestas de que la Reserva Federal de Estados Unidos flexibilizará su política monetaria. La moneda nacional ganó entre un 0.14% y un 0.28% durante la sesión, operando en un rango entre 18.33 y 18.41 pesos por dólar.

El principal catalizador de este movimiento fue el debilitamiento generalizado del dólar a nivel internacional, reflejado en la caída del índice DXY. La expectativa de que la Fed recortará su tasa de interés en diciembre ha reducido el atractivo de la divisa estadounidense. A nivel local, el peso mostró resiliencia a pesar de que el Banco de México recortó su pronóstico de crecimiento para 2025. Varios factores internos respaldaron a la divisa: el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos sigue siendo atractivo para los inversores, incluso después del recorte de Banxico a 7.25% a principios de noviembre. Según Felipe Mendoza, CEO de IMB Capital Quants, el giro de la Fed reduce la presión sobre las monedas emergentes y permite al peso operar con estabilidad. Además, la confianza del mercado se vio reforzada por el superávit en la cuenta corriente de México de 2,325 millones de dólares en el tercer trimestre, lo que, según los analistas, “reduce la vulnerabilidad del peso y respalda su estabilidad en un entorno internacional incierto”.