De acuerdo con los datos publicados por el Banco de México, el país registró un superávit en cuenta corriente de 2,325 millones de dólares, cifra que equivale al 0.49% del Producto Interno Bruto (PIB). Este resultado positivo se sustentó en varios componentes clave, entre los que destacan un fuerte y continuo flujo de remesas enviadas por los mexicanos en el extranjero, así como ingresos sólidos por concepto de servicios.

Además, se observó una posición de inversión menos presionada, lo que contribuyó al balance general.

La importancia de este dato radica en su impacto sobre la percepción de riesgo del país. Según se menciona en uno de los análisis, “esta mejora del balance externo reduce la vulnerabilidad del peso y respalda su estabilidad en un entorno internacional incierto”. En un momento en que la economía interna muestra signos de desaceleración, contar con cuentas externas saludables proporciona un colchón que ayuda a mantener la confianza de los inversores y a sostener la fortaleza de la moneda nacional.