Esta calma contrastó con la apreciación que la moneda había mostrado en la víspera, cuando ganó terreno impulsada por la debilidad global del dólar. El comportamiento del peso se enmarca en un contexto donde los inversionistas globales apuestan por una política monetaria más laxa por parte de la Reserva Federal de EE.

UU., lo que resta atractivo al dólar y beneficia a las monedas de mercados emergentes. A pesar de los datos económicos locales que apuntan a una desaceleración, como el recorte en el pronóstico de crecimiento por parte de Banxico, el peso ha demostrado resiliencia. La firma Actinver señaló que “la ganancia acumulada en el año por el peso frente al dólar se ubica ahora en 11.9%”, destacando la fortaleza de la moneda mexicana a lo largo de 2025, sostenida en gran parte por el atractivo diferencial de tasas de interés con Estados Unidos.