Este cambio en las expectativas debilitó al dólar estadounidense e impulsó a los inversionistas a buscar mayores rendimientos en otros mercados.

El fenómeno explica en gran medida la apreciación del peso mexicano y el comportamiento positivo de la Bolsa Mexicana de Valores. Asimismo, los índices de Wall Street, como el Dow Jones y el S&P 500, reaccionaron favorablemente, ya que una política monetaria más laxa suele aumentar la liquidez disponible para la inversión en acciones. Los analistas señalan que la decisión final de la Fed será el evento clave que definirá la dirección de los mercados en el último mes del año.