Su valor se ha visto impulsado por la incertidumbre económica global y la búsqueda de activos de refugio por parte de los inversionistas. El metal cerró el mes de noviembre con una cotización de 4,219 dólares por onza, lo que significó una ganancia mensual de 5.42%. Este desempeño es parte de una tendencia sostenida a lo largo del año, ya que el oro ha registrado ganancias en diez de los once meses transcurridos de 2025. En lo que va del año, el oro acumula un avance del 60.8%, un rendimiento extraordinario que lo perfila para registrar su mayor ganancia anual desde 1979. El atractivo del oro como activo de refugio se ha visto reforzado en un contexto de tensiones internacionales y debates sobre la valoración de otros activos, como las acciones tecnológicas. A diferencia de las acciones o las divisas, el oro es percibido como una reserva de valor más estable en tiempos de volatilidad. El notable rendimiento del metal en 2025 subraya su papel fundamental en las carteras de inversión diversificadas y la persistente demanda en un entorno macroeconómico complejo.