La jornada del lunes marcó un giro para los mercados estadounidenses, que habían mostrado una fuerte resiliencia.

El Dow Jones registró una caída del 0.90%, el S&P 500 retrocedió un 0.53% y el Nasdaq Composite, de alto componente tecnológico, perdió un 0.38%. La corrección se explica principalmente por una toma de beneficios después de que el S&P 500 lograra hilar siete meses en terreno positivo.

Las empresas que más presión ejercieron fueron las relacionadas con los avances en inteligencia artificial, como Google, Meta Platforms y Broadcom. Este movimiento sugiere que los inversionistas están reevaluando las altas valoraciones en el sector.

Además, el nerviosismo se vio alimentado por la publicación del índice ISM manufacturero, que por noveno mes consecutivo se mantuvo en zona de contracción, señalando debilidad en la economía. El repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro también pesó sobre las acciones. Los operadores se mantuvieron cautelosos a la espera de un discurso del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en busca de pistas sobre la decisión de política monetaria de diciembre, en un contexto donde el desplome del bitcoin también contribuyó al ambiente de aversión al riesgo.