En primer lugar, los datos económicos, como el índice ISM manufacturero que se contrajo por noveno mes consecutivo, sugieren una desaceleración que podría motivar a la Fed a actuar para estimular la economía. En segundo lugar, comentarios de tono moderado por parte de funcionarios clave de la Fed, incluido el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, han avivado las apuestas de una mayor relajación monetaria. La especulación sobre un cambio en el liderazgo del banco central, con Kevin Hassett como posible sucesor de Jerome Powell, también ha contribuido, ya que se le percibe como menos restrictivo. Como reflejo de este cambio de perspectiva, BofA Global Research actualizó su pronóstico y ahora espera un recorte en diciembre. Esta expectativa generalizada ha sido la principal causa de la debilidad del dólar en los mercados internacionales y ha impulsado la demanda de activos como el oro.