El mercado energético mostró fortaleza el lunes, con el barril de Brent del Mar del Norte para entrega en febrero ganando un 1.27% para situarse en 63.17 dólares, mientras que su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), avanzó un 1.32% hasta los 59.32 dólares por barril.

Este comportamiento alcista se debió a dos factores principales.

El primero fue el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, un factor geopolítico que introduce incertidumbre en el suministro global y tiende a presionar los precios al alza. El segundo factor clave fue el resultado de la reunión de la OPEP+ durante el fin de semana. El cartel y sus aliados confirmaron una nueva pausa en sus incrementos de producción de crudo, una estrategia con el objetivo claro de contener la oferta y atenuar las caídas de precios observadas recientemente. Esta decisión reafirma la intención del grupo de gestionar activamente el mercado para mantener un equilibrio que consideren favorable, lo que fue bien recibido por los inversionistas y ayudó a impulsar las cotizaciones.