El precio del oro cerró la sesión del lunes con una ganancia del 0.42%, cotizando en 4,240 dólares por onza.

Este avance fue impulsado por una confluencia de factores que aumentaron su atractivo.

En primer lugar, la caída generalizada en los principales índices bursátiles y la presión sobre activos de mayor volatilidad, como las criptomonedas, reforzaron la demanda de posiciones defensivas, consolidando al oro como un refugio seguro. En segundo lugar, la depreciación del dólar durante la jornada hizo que el metal se volviera más accesible para inversores con otras monedas, lo que favoreció una entrada adicional de compradores. Finalmente, el factor macroeconómico más relevante fue el aumento de las apuestas del mercado sobre un posible recorte de tasas por parte de la Reserva Federal en su próxima reunión. Como explicó Antonio Montiel, director de análisis de ATFX Education, “esta expectativa de flexibilización monetaria reduce el costo de oportunidad de mantener oro —un activo sin rendimiento— y aumenta su atractivo relativo en las carteras globales”. Este contexto de búsqueda de seguridad y expectativas de menores tasas de interés fue el catalizador perfecto para la apreciación del metal precioso.