Según las proyecciones del grupo financiero, México podría alcanzar un nivel de deuda bruta equivalente al 60% del Producto Interno Bruto (PIB) hacia 2026 o 2027. Este aumento se debe a una combinación de factores, como el creciente costo de las pensiones contributivas y no contributivas, el costo financiero de la deuda y la caída de los ingresos petroleros, que no logran ser compensados por los esfuerzos de recaudación tributaria. Kurczyn advirtió que esta situación limitará los márgenes de maniobra del gobierno, lo que eventualmente podría llevar a sacrificar la inversión pública o a un aumento de impuestos. El análisis también señala que el déficit de 2025 se perfila como uno de los más altos de los últimos 30 años, lo que agrava el panorama y reduce la capacidad del país para enfrentar posibles choques económicos externos.