La atención de los inversionistas se centró en la dinámica de la oferta global y en posibles desarrollos geopolíticos que podrían afectar el mercado energético. El petróleo West Texas Intermediate (WTI), referencia para el mercado estadounidense, terminó la sesión con una caída de 1.15%, cotizando en 58.64 dólares por barril. De manera similar, el Brent del Mar del Norte para entrega en febrero retrocedió 1.14%, ubicándose en 62.45 dólares. La principal razón de esta baja es el temor persistente en el mercado a una sobreoferta global de crudo, una condición que se espera que continúe durante 2026.

Adicionalmente, los mercados se mantuvieron vigilantes ante las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia para poner fin al conflicto en Ucrania.

La posibilidad de un acuerdo genera incertidumbre sobre la dinámica de la oferta, presionando los precios a la baja y reflejando la alta sensibilidad del sector energético a cualquier señal de cambio en el panorama geopolítico global.