El INEGI informó que la inversión fija bruta cayó un 0.3% en septiembre frente a agosto. Además, el Banco de México recortó su previsión de crecimiento para 2025 a solo 0.3%, en un contexto donde el PIB del tercer trimestre registró una contracción de 0.3% y la actividad económica de octubre fue nula. El sector industrial acumuló 31 meses en contracción, mientras que la creación de empleo formal fue la más baja en una década. En este escenario, analistas de Grupo Financiero Banamex expresaron una seria preocupación por la salud de las finanzas públicas.

Advirtieron que, debido a una estructura fiscal que "ya no da", la deuda bruta de México podría escalar hasta el 60% del PIB para 2026 o 2027. Este deterioro se atribuye al aumento del gasto en pensiones y al costo financiero, combinado con una caída en los ingresos petroleros, lo que reduce el margen de maniobra del gobierno y podría llevar a futuros aumentos de impuestos o recortes en la inversión pública.