Esta dinámica refleja un entorno complejo donde la resiliencia económica se enfrenta a presiones inflacionarias persistentes.
El panorama global, según el análisis de mercados, sugiere que la economía ha logrado soportar tasas de interés elevadas, como las del 5% en Estados Unidos, sin que se materializara el "apocalipsis prometido". De hecho, se destaca que "las tasas altas no rompieron todo", lo que ha fortalecido la narrativa de un aterrizaje suave o "soft landing" y ha permitido que las empresas sólidas demuestren su fortaleza. Para 2026, se espera que este ciclo de alzas concluya, dando paso a una fase de estabilización que será clave para la consolidación de los mercados bursátiles.
En contraste, la situación en México apunta a una dirección diferente. El consenso de 32 analistas encuestados por Citi prevé que el Banco de México (Banxico) implemente un recorte de 25 puntos base en su tasa de referencia en diciembre de 2025. Las proyecciones sitúan la tasa en 7.00% para el cierre de 2025 y anticipan una reducción adicional hasta el 6.50% para finales de 2026. Esta política monetaria más laxa responde a la necesidad de estimular una economía con pronósticos de crecimiento a la baja, a pesar de que las expectativas de inflación para 2026 se ubican en 3.95%, muy por encima del objetivo del 3.0% de Banxico.












