Los rubros que más impulsaron este indicador fueron los servicios, como colegiaturas, alimentos en restaurantes y fondas, telefonía y consultas médicas, con alzas superiores al 5% anual. En contraste, la inflación no subyacente se moderó al 1.73%, beneficiada por una reducción en los precios de frutas y verduras. Este escenario reta la credibilidad de Banxico y sus proyecciones, que apuntan a una convergencia hacia la meta del 3% recién a finales de 2026. La persistencia de la inflación, especialmente en el componente de servicios, genera dudas sobre la viabilidad de dicho objetivo. La reacción inicial del mercado fue negativa: la bolsa mexicana abrió con una caída del 0.30% y el peso se depreció, reflejando la cautela de los inversionistas ante un panorama que podría limitar el margen de maniobra de la autoridad monetaria.