En Europa, las bolsas presentaron movimientos dispares.
El índice paneuropeo Euro Stoxx 600 operó con una disminución del 0.1%, mientras que el FTSE 100 de Londres encabezó los retrocesos con una caída del 0.23%. En contraste, el IBEX 35 de España logró un avance del 0.14%. Esta divergencia sugiere que, si bien la cautela era el sentimiento predominante, factores locales también influyeron en el comportamiento de cada mercado. Del otro lado del mundo, en Asia, el cierre también fue mixto.
El índice Nikkei de Japón ganó un 0.14%, mostrando cierta resiliencia. Sin embargo, el índice Hang Seng de Hong Kong retrocedió un significativo 1.29%, indicando una mayor aversión al riesgo en ese mercado. Este panorama global de movimientos sin una tendencia unificada es característico de los periodos de anticipación a eventos macroeconómicos de gran magnitud, como una decisión de la Fed, ya que los operadores prefieren no tomar posiciones importantes hasta tener mayor claridad sobre el futuro de la política monetaria.










