Estos movimientos reflejan las cambiantes percepciones sobre la demanda y la economía global.
En una de las sesiones, los crudos marcadores registraron variaciones negativas significativas.
El West Texas Intermediate (WTI), de referencia para Estados Unidos y la mezcla mexicana, cayó un 2.0%, para colocarse en 58.88 dólares por barril. De manera similar, el referencial Brent del Mar del Norte cedió un 1.95%, para ubicarse en 62.51 dólares por barril.
Esta caída refleja preocupaciones sobre la salud de la economía global y su posible impacto en la demanda de energía. Sin embargo, en la sesión siguiente, el mercado mostró señales de estabilización.
El precio del petróleo estadounidense WTI subió un 0.24%, recuperando una pequeña parte del terreno perdido.
Esta leve recuperación sugiere que, a pesar de los temores macroeconómicos, el mercado busca un punto de equilibrio, influenciado también por factores de oferta y tensiones geopolíticas. La volatilidad en los precios del crudo es un indicador más de la incertidumbre que domina el entorno financiero global.










