Sin embargo, la atención se ha desplazado hacia el futuro, y las expectativas se han vuelto más conservadoras.

Según los análisis, ahora solo se esperan dos reducciones adicionales de tasas para todo el año 2026.

Este panorama marca un "tono menos optimista frente a semanas anteriores", cuando se especulaba con un ciclo de recortes más agresivo. Este cambio de perspectiva se ve reforzado por el contexto global. Otros bancos centrales importantes, como el Banco Central Europeo (BCE), y los de Australia y Japón, están señalando el fin de sus ciclos de recortes e incluso no descartan posibles alzas. Esta postura más restrictiva a nivel mundial limita el margen de maniobra de la Fed y alimenta la idea de que la lucha contra la inflación aún no ha terminado por completo, lo que justifica una mayor cautela en la relajación de la política monetaria.