Esta caída fue impulsada por el desplome de acciones clave como Oracle y extendió una corrección sobre las empresas vinculadas a la inteligencia artificial.
El índice tecnológico retrocedió alrededor de un 0.25%, cerrando en torno a las 23,597 unidades. Esta divergencia con el Dow Jones y el S&P 500, que alcanzaron récords, subraya una creciente ansiedad en el sector tecnológico. La causa principal de la caída fue el desplome de más del 10% en las acciones de Oracle, que generó una ola de ventas en empresas relacionadas con la IA. Según un análisis, el revés de Oracle “extendió la corrección sobre el conjunto de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial (IA)”.
Este evento reavivó los temores de que las enormes inversiones en esta tecnología podrían no generar beneficios tan rápido como se esperaba, llevando a los inversores a reevaluar las altas valoraciones del sector. La cautela se apoderó del Nasdaq, mostrando que el optimismo derivado de la política de la Fed no fue suficiente para contrarrestar las preocupaciones específicas que enfrenta la industria tecnológica.












