El mercado energético mostró una clara tendencia a la baja, confirmada por múltiples informes.
El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) se desplomó un 2.73% para situarse en 55.27 dólares por barril, su cotización más baja desde febrero de 2021. Otro reporte corroboró la caída, registrando un retroceso del 1.75% hasta los 55.68 dólares. La debilidad no se limitó al crudo estadounidense; el Brent, referencia internacional, también sufrió un fuerte golpe al romper por primera vez desde mayo el umbral de los 60 dólares por barril, cayendo un 1.67% hasta los 59.55 dólares. La principal causa de este descenso es el “rápido aumento de la producción de los miembros de la OPEP+ tras años de recortes”, lo que ha incrementado la oferta en el mercado global. Es notable que esta caída de precios se produjo a pesar de la debilidad del dólar estadounidense, factor que normalmente impulsa al alza el valor de las materias primas cotizadas en esa divisa. El hecho de que la debilidad del dólar no lograra frenar el desplome del petróleo subraya el fuerte sentimiento bajista que domina actualmente el mercado energético, impulsado por el desequilibrio entre una oferta creciente y una demanda que genera dudas.









