Según los datos de cierre, el S&P 500 perdió un 1.15%, para ubicarse en 6,722.22 puntos, mientras que el Nasdaq Composite, de gran peso tecnológico, se desplomó un 1.80%, hasta los 22,695.50 puntos.

Por su parte, el Promedio Industrial Dow Jones cedió un 0.47%, finalizando en 47,888.41 enteros.

El principal catalizador de esta tendencia a la baja fueron las persistentes preocupaciones sobre el financiamiento en el sector de la inteligencia artificial, que ha generado nerviosismo sobre un posible sobreendeudamiento de las empresas para alcanzar sus metas de desarrollo. Esta situación afectó directamente la confianza de los inversionistas y la disposición a asumir riesgos.

Aunque uno de los informes señaló que Wall Street había abierto al alza, las ganancias se revirtieron a lo largo del día a medida que las preocupaciones sobre el sector tecnológico pesaban más en el ánimo del mercado. La caída se produjo en un contexto de volatilidad y a la espera de datos clave sobre la inflación y el empleo en Estados Unidos, que podrían ofrecer más pistas sobre la salud de la economía y las futuras decisiones de la Reserva Federal. La sesión subraya la alta sensibilidad del mercado a las noticias del sector tecnológico, que ha sido un motor clave del crecimiento bursátil reciente.