Esta dualidad evidencia la sensibilidad del mercado local al entorno global frente a los desafíos internos.

El viernes, el mercado accionario mexicano cerró "al alza" con "sólidas ganancias", en lo que fue descrito como su "mejor jornada en días". Este repunte no fue un evento aislado, sino que ocurrió en un contexto de "alzas generalizadas en Wall Street y en los principales mercados internacionales", lo que subraya la fuerte correlación del mercado mexicano con el sentimiento de los inversores en Estados Unidos. La euforia en Wall Street, alimentada por datos de inflación positivos y el buen desempeño de las acciones tecnológicas, se contagió directamente al parqué mexicano, permitiendo una clausura de sesión en terreno positivo.

Sin embargo, esta ganancia diaria no fue suficiente para revertir la tendencia de los días previos. Al hacer el balance de la semana completa, la BMV acumuló una pérdida del 1.15%.

Según los informes, este resultado negativo se debió a las "caídas semanales de varias emisoras relevantes" dentro del mercado local.

Aunque los artículos no especifican cuáles fueron estas empresas, su impacto fue lo suficientemente significativo como para anular el efecto positivo de la última jornada. Este escenario pone de manifiesto una tensión clave para los inversores: mientras que los vientos de cola provenientes del exterior pueden generar optimismo y ganancias a corto plazo, los fundamentos y el desempeño específico de las empresas mexicanas siguen siendo el factor determinante.