Los analistas atribuyen este extraordinario repunte a dos factores fundamentales.

Por un lado, la creciente demanda de inversión; en un entorno de incertidumbre económica y expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, los inversionistas buscan activos de refugio que preserven el valor, y la plata, al igual que el oro, cumple esta función. Por otro lado, el mercado enfrenta una notable escasez de oferta.

Las dificultades en la producción minera y las interrupciones en la cadena de suministro han limitado la disponibilidad del metal, creando un desequilibrio con la creciente demanda tanto industrial como de inversión. Esta confluencia de una demanda robusta y una oferta restringida creó las condiciones perfectas para un aumento explosivo en su precio, llevándolo a territorio récord.