El mercado de metales preciosos fue testigo de un hito, con la plata alcanzando su precio más alto jamás registrado. Este rally fue impulsado por una poderosa combinación de una fuerte demanda de inversión como activo de refugio y una persistente escasez en la oferta global. Durante la jornada, la plata al contado alcanzó un máximo histórico, con un informe mencionando un pico de 67.20 dólares la onza, mientras que otro señaló un precio de cierre de 66.96 dólares. Este desempeño culminó una semana de ganancias impresionantes, con un avance acumulado de 8.1 por ciento.
Los analistas atribuyen este extraordinario repunte a dos factores fundamentales.
Por un lado, la creciente demanda de inversión; en un entorno de incertidumbre económica y expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, los inversionistas buscan activos de refugio que preserven el valor, y la plata, al igual que el oro, cumple esta función. Por otro lado, el mercado enfrenta una notable escasez de oferta.
Las dificultades en la producción minera y las interrupciones en la cadena de suministro han limitado la disponibilidad del metal, creando un desequilibrio con la creciente demanda tanto industrial como de inversión. Esta confluencia de una demanda robusta y una oferta restringida creó las condiciones perfectas para un aumento explosivo en su precio, llevándolo a territorio récord.
En resumenLa plata se consolidó como uno de los activos con mejor desempeño, alcanzando un récord histórico debido a la confluencia de una demanda robusta como refugio de valor y una oferta global limitada, lo que subraya su atractivo en el actual entorno económico.